FASES DE LA MICROPIGMENTACIÓN

 

 

La piel pasa por un proceso de inflamación, cicatrización y reparación.

 

 

En una cita previa al tratamiento, se realiza una prueba alérgica sobre la piel para comprobar que el paciente no tiene alergia a ninguno de los componentes de los pigmentos. Además se estudiará el rostro y sus líneas (visagismo) para el desarrollo de un tratamiento personalizado, se elegirá el color y se mostrarán los materiales que se van a utilizar. Asimismo se rellenará una ficha con los datos del paciente y un cuestionario médico.

 

La técnica utilizada para realizar el tratamiento dependerá de la zona elegida para el mismo y de las particularidades de cada caso.

 

Tras haberse realizado la micropigmentación, durante la primera semana se producirá un aumento del tono elegido. En la segunda, disminuirá y en la tercera, se estabilizará el color.

 

Pasado un mes, se retocará el diseño original puesto que parte de los pigmentos aplicados la primera vez son expulsados y el color se atenúa un poco.

 

Es bastante común que después de un año el color de la micropigmentación comience a difuminarse, por lo que se hace necesario realizar retoques anuales para mantener el diseño original.

 

Tras la realización del tratamiento se produce una pequeña inflamación de la zona tratada que remite al cabo de 2 o 3 dias y se inicia el período de cicatrización que durará de cuatro a cinco días en los que tendremos la impresión del aumento de tono, esta apreciación engañosa desaparece al caer la ligera descamación.

 

Alrededor del décimo día la epidermis se encontrará recuperada con la remodelación del colágeno de la dermis y redistribución de las partículas de pigmento.

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